La verdadera auto observación y el papel de la conciencia

La verdadera auto observación

Es importante saber diferenciar los distintos tipos de observación para realizar un trabajo verdaderamente objetivo.


Una cosa es la observación mecánica a nivel del yo, dentro de las 96 leyes, que todo el mundo realiza cuando se da cuenta de cómo reacciona ante determinadas circunstancias. Sin embargo, en este caso la conciencia no está presente. La persona percibe su actitud, pero se justifica; la considera normal porque «todo el mundo lo hace».


Existe también la observación con la intención de estudiarse y conocerse a sí mismo. Aquí ya implica estar presente, y dependiendo de la intensidad con que se practique, será el porcentaje de conciencia que participe en el proceso. En este nivel juegan un papel fundamental la no identificación y la transformación de las impresiones.


Luego existe, ya en la meditación, el observar lo observado. Esta es la verdadera autoobservación. Aquí es necesario contemplar los acontecimientos como si se vieran en tercera persona, como quien observa una película sin identificarse con ella, para que la observación se convierta en autoobservación consciente.


De esta manera, la persona, fuera de las 96 leyes mecánicas de la falsa personalidad, podrá ver qué elementos son los que realmente la están manejando. Ya no estará suponiendo ni adivinando qué elemento es el que, en determinado momento, se expresa a través de sus cinco centros.


Podrá ver cómo se alimenta, en qué momentos tiene más fuerza y, por ende, dejar de alimentarlo desde la falsa personalidad para que vaya perdiendo poder.

También podrá observar la mecánica del yo y las múltiples justificaciones que este tiene para seguir existiendo.


Entonces estará comenzando a realizar un trabajo objetivo desde la conciencia, y será esta misma la que irá poniendo el orden y la didáctica necesaria para avanzar con claridad y objetividad. De no ser así, nuestro trabajo será mecánico y difícilmente dará resultados.


A ello se debe, en gran medida, el estancamiento de mucho estudiantado gnóstico y la aceptación de enseñanzas o doctrinas que no tienen en cuenta la eliminación del yo psicológico.

Auto observación

Hay quienes incluso aseguran que el yo no muere, sino que se transforma; señal de que nunca se ha realizado un trabajo serio y profundo. Y si se ha hecho, ha sido desde la falsa personalidad.

Este punto lo aclararemos con mayor detalle en un próximo artículo.


Por lo pronto, no debemos perder de vista este tema si realmente queremos que nuestro trabajo interior sea objetivo y consciente.
Reflexión final


La conciencia es la única capaz de mostrarnos la verdad sobre nosotros mismos. Mientras permanezcamos identificados con nuestras reacciones, seguiremos girando dentro de los mismos mecanismos de siempre.

Pero cuando aprendemos a observarnos con serenidad, sin justificaciones ni condenas, comenzamos a descubrir aquello que necesita ser transformado.


Cada instante de autoobservación consciente es un paso hacia el despertar. Perseveremos con paciencia, sinceridad y constancia, recordando que todo esfuerzo realizado con verdadera conciencia deja una huella profunda en nuestro camino interior.

«Que estas reflexiones sean una invitación no solo a estudiar la enseñanza, sino a vivirla mediante la observación de sí mismo y el despertar de la conciencia.»

 

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