¿De qué sustancia están hechos los agregados psíquicos?

Vamos a dar continuidad al tema del artículo anterior, titulado «Aclaración sobre la muerte del yo psicológico». Recomendamos leer primero ese artículo para llevar una secuencia y lograr una mayor comprensión a nivel intelectual.
Cuando se quiere comprender al agregado psicológico, tenemos que comenzar por el nivel intelectual para, posteriormente, comprenderlo en los niveles más profundos de la mente. Es necesario saber de qué sustancia está hecho, cómo se crea, de qué se alimenta, cómo se alimenta, cómo se comporta, cómo reacciona, cuáles son sus estructuras, qué le gusta y qué no le gusta. Todo esto lo podemos observar cuando estamos en autoobservación, presentes, aquí y ahora
.Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿de qué está hecho el yo psicológico? Por ahí se dice que está hecho de materia, energía y conciencia, algo con lo que tenemos que disentir. El yo psicológico no es la conciencia; una cosa es que tenga atrapada a la conciencia y otra muy distinta es que sea la conciencia.
La materia es un término general que incluye todos los objetos físicos, mientras que la sustancia se refiere a un tipo específico de materia con propiedades consistentes. En cuanto a la energía, el yo la toma para gastarla torpemente, del mismo modo que una persona consume el alimento, pero no por ello es el alimento.
Se ha mencionado que todo átomo es un trío de materia, energía y conciencia; que, en el ser humano, la materia es el vehículo físico, la energía es la chispa divina y la conciencia es el alma.
Obviamente, si lo vemos así, cualquier persona puede darse cuenta de que esos tres aspectos no pueden desaparecer y, por ende, deducir que el yo no muere.
Este concepto no puede venir sino de una falta de profundidad y de conciencia para comprender que esos tres aspectos no son el yo psicológico al que el Maestro Samael se refiere. Son conceptos muy distintos. Una postura prácticamente afirma que el yo es un átomo, mientras que el Maestro Samael se refiere a un yo constituido por una sustancia mental más o menos condensada, que no posee individualidad y que toma diversas formas.
Esas formas son las que atrapan y condicionan a la conciencia. Forman estructuras mentales, maneras de sentir, de actuar y moldes psicológicos. Eso es lo primero que debemos comprender: cuál es la mecánica del yo, cuáles son sus estructuras y sus bases, para poder salir de esos moldes psicológicos y permitir que la conciencia, libre del yo psicológico, pueda realizar una verdadera metodología de transformación.
Cuando la conciencia sale de ese molde psicológico porque ya lo comprendió en cierto nivel y, a través de una disciplina, deja de alimentar al yo para debilitarlo, este queda como una cáscara.
Entonces sigue la eliminación. Ese trabajo le corresponde a la Divina Madre, quien elimina esas estructuras, esos moldes psicológicos, reduciéndolos, como dice el Maestro Samael, a polvo cósmico.
Así se libera ese porcentaje de conciencia, el cual se va acumulando. Entre mayor sea ese porcentaje, mayor será la luz interior, y con esa luz se podrán comprender niveles cada vez más profundos y ocultos del yo, porque ya se cuenta con los elementos necesarios para hacerlo.
Además, se va formando un centro de gravedad permanente y, cuanto más fuerte sea ese centro de gravedad, menos permitirá que ese Manas, esa sustancia mental, tome diversas formas, pues se irá desarrollando la verdadera individualidad.
Si nuestra Divina Madre no eliminara esos moldes psicológicos, la conciencia podría, en un momento dado, quedar atrapada nuevamente.
Para una mejor comprensión, dejamos una cita del Maestro Samael:
El animal intelectual equivocadamente llamado hombre todavía no posee una mente individual; no la ha creado, no la ha formado.
La mente (el Manas, la sustancia mental) está desprovista de individualidad; posee diversas formas y se halla constituida en forma de agregados psíquicos, los cuales no son desconocidos por el budismo esotérico. Todos esos múltiples «yoes» pendencieros y gritones que, en su conjunto, forman el mí mismo, están constituidos por sustancia mental más o menos condensada.
Es este el motivo por el cual nosotros cambiamos continuamente de opinión. El «yo» que jura amor eterno a una mujer, mañana es desplazado por otro que nada tiene que ver con aquel juramento, y entonces el sujeto se retira dejando a la mujer decepcionada. Vean ustedes lo que son las infinitas formas de la mente y de qué manera controlan los centros capitales del cerebro y cómo juegan con la máquina humana.
Como podemos ver, el Maestro Samael no se refiere al yo psicológico como un trío de materia, energía y conciencia, sino como una sustancia mental que posee diversas formas; podríamos decir, formas mentales.
Es evidente que cada persona tiene sus propias formas de pensar, sentir y actuar, y eso nadie lo puede negar.
En el próximo artículo profundizaremos en la forma en que los agregados psíquicos se alimentan y obtienen su fuerza, así como en el papel que desempeña la identificación en el fortalecimiento del yo psicológico. Comprender este mecanismo es fundamental para avanzar en el trabajo interior y en el despertar de la conciencia. Te invitamos a acompañarnos en el siguiente artículo.
