Aclaración sobre la eliminación del yo psicológico

Introducción
Uno de los temas que más dudas y controversias ha generado dentro del estudio de la enseñanza gnóstica es el relacionado con la eliminación del yo psicológico.
Con frecuencia se escucha la afirmación de que el yo no puede morir porque es energía y, como se dice comúnmente, «la energía no se destruye, solo se transforma». Ante esta idea surge una pregunta legítima: ¿por qué el Venerable Maestro Samael Aun Weor insistió de manera tan enfática en la eliminación del yo psicológico?
En este artículo intentaremos aclarar este punto basándonos, no en opiniones personales, sino en las obras, conferencias y enseñanzas directas que nos dejó el propio Maestro
Desde hace mucho tiempo, tanto dentro del estudiantado gnóstico como en diversos círculos de carácter seudoesotérico, este tema no ha quedado completamente claro. La idea de que el yo no puede eliminarse porque es energía ha sido repetida por muchas personas e, incluso, por algunos que estuvieron muy cerca del Venerable Maestro Samael Aun Weor y que podrían considerarse sus discípulos.
Esta interpretación ha generado una gran controversia.
Queremos ser muy claros en este punto. Desde hace muchos años dejamos atrás el molde psicológico de creer que, por el simple hecho de haber conocido al Maestro o haber sido sus discípulos, una persona necesariamente está libre de errores o interpreta correctamente la enseñanza.
Con tristeza debemos decir que nuestra experiencia de más de veinticinco años dentro de la enseñanza gnóstica nos ha mostrado que, precisamente, algunos de quienes tuvieron mayor cercanía con el Maestro fueron también quienes más distorsionaron y adulteraron su enseñanza. Desde luego, existen honrosas excepciones.
Dentro del estudiantado gnóstico siempre se ha escuchado con gran autoridad a estas personas, y muchas veces esa autoridad ha sido utilizada para orientar la enseñanza hacia donde mejor convenía a determinados intereses.
Por nuestra parte, procuramos mantener la mayor lealtad doctrinaria posible, entendiendo por ello la Doctrina del Corazón y no la doctrina del ojo, ni programas, o interpretaciones personales. Para ello nos apoyamos en las obras escritas, audios, conferencias y los pocos videos auténticos que nos dejó el Venerable Maestro Samael.
Como él mismo enseñó:
«Hay dos clases de Sabiduría: la Doctrina del Ojo y la Doctrina del Corazón. La Doctrina del Ojo es para los que se contentan con teorías espiritualistas, y la Doctrina del Corazón es para los Iniciados.»V.M. Samael Aun Weor
Y para comprender aún mejor su posición, presentamos la siguiente cita:
«No nos interesan los dineros de nadie, ni nos entusiasman las cuotas, ni las aulas de ladrillo, cemento o barro, porque somos asistentes conscientes a la Catedral del Alma y sabemos que la Sabiduría es del Alma. Las adulaciones nos fastidian; y las alabanzas sólo deben ser para nuestro Padre que ve en secreto y nos vigila minuciosamente.No andamos en busca de seguidores; sólo queremos que cada cual se siga a sí mismo, a su propio Maestro Interno, a su Sagrado Íntimo, porque este es el único que puede salvarnos y glorificarnos.
Yo no sigo a nadie; por tanto, nadie debe seguirme a mí. Los hombres prodigan sabiduría humana y nuestro Padre el Pan de Vida, la verdad que os hará libres. Aquel que lo sigue se convierte en caudillo de sí mismo y en bienaventurado.
No queremos más comedias, ni más farsas, ni falsos misticismos ni escuelas falsas; ahora queremos realidades vivientes, prepararnos para ver, oír y palpar la realidad de esas verdades. Empuñemos la Espada de la Voluntad para romper todas las cadenas del mundo y lancémonos intrépidos a una batalla terrible por la liberación, porque sabemos que la salvación está dentro del hombre.»V.M. Samael Aun Weor
También debemos reconocer que, durante la época en que el Maestro impartía personalmente la enseñanza, el Movimiento Gnóstico aún era muy joven y, por lo tanto, no existía la madurez doctrinaria que hoy podría esperarse.
La mayoría de las preguntas de los estudiantes estaban relacionadas con poderes, iniciaciones, experiencias astrales, sueños y otros temas similares, pero muy pocas se referían a la muerte psicológica. El propio Maestro lo expresó con claridad cuando dijo:
«Todos me escriben para preguntarme por poderes, por dinero, para dominar la mente de otros, para conseguir pareja, etcétera; pero nadie me pregunta por la muerte psicológica.»V.M. Samael Aun Weor
En otra ocasión manifestó:
«Me siento triste porque, a pesar de haber escrito tanto sobre la meditación, en los países de Centro y Sudamérica todavía no existen salas de meditación, cuando ya deberían existir. ¿Por qué no existen? Por indolencia, por falta de amor.»V.M. Samael Aun Weor
Estas citas corroboran lo que aquí estamos exponiendo. Al menos en lo que nos ha correspondido estudiar, no hemos encontrado que se le formulara directamente al Maestro la pregunta acerca de si el yo, por ser energía, podía o no eliminarse. Tampoco encontramos una explicación específica sobre ese planteamiento en los términos en que hoy suele formularse.
Sin embargo, este cuestionamiento tomó fuerza después de que el Venerable Maestro Samael Aun Weor abandonó su cuerpo físico. Aun así, consideramos que en diversas partes de su enseñanza dejó los elementos necesarios para comprender correctamente este asunto.
Conclusión
En este primer artículo hemos querido establecer las bases desde las cuales abordaremos este tema: acudir directamente a las enseñanzas del Maestro y no a interpretaciones personales, por respetables que estas parezcan.En la siguiente parte analizaremos las enseñanzas del Venerable Maestro Samael Aun Weor que nos permiten comprender por qué hablaba de la eliminación del yo psicológico y cómo debe entenderse correctamente este aspecto de la doctrina, evitando interpretaciones que pueden conducir a confusión.
Nuestro propósito no es juzgar personas ni organizaciones. Todos somos libres de interpretar las enseñanzas según nuestro nivel de comprensión. Sin embargo, cuando existen diferentes versiones sobre un mismo tema, consideramos que lo más prudente es acudir directamente a la fuente original: las obras, conferencias y demás materiales auténticos que nos dejó el Venerable Maestro Samael Aun Weor. Solo así cada estudiante podrá investigar, reflexionar y sacar sus propias conclusiones.