LO QUE PRIMERO DEBEMOS CONOCER
Lo primero que debemos conocer es nuestra construcción interna: con qué facultades contamos, cuáles nos faltan desarrollar y cuáles debemos crear. También debemos conocer cuál es el material y la metodología que vamos a aplicar para la Gran Obra, de la cual hablaban los alquimistas y que cita Hermes Trismegisto en su Tabla de Esmeralda.

LA MATERIA PRIMA DE LA GRAN OBRA
Así como todo ser humano que viene a este mundo a través de una energía, la mayoría no le da la importancia ni el respeto que debería tener, debido a la ignorancia y a la falta de conciencia despierta. Sin embargo, es la energía que mueve todo, tanto en el universo como en el mismo ser humano. Es adaptable en sus múltiples formas y constituye el principio de todo lo que existe.
En el ser humano la conocemos como la energía creadora (semen). Los grandes sabios alquimistas y los grandes místicos de todas las latitudes del mundo le tenían respeto y veneración.
Sabían que dentro de ese Ens Seminis se encontraba el Ens Virtutis (entidad de poder). En la naturaleza, en la savia de las plantas y los árboles, es el éter; en los soles, el plasma; en el Ayurveda, el Akasha, etcétera
LA CIENCIA PARA LOS SABIOS ALQUIMISTAS
La ciencia para los sabios alquimistas consistía en saber obtenerlo y trabajar con él. Los grandes sabios de todas las latitudes del mundo sabían que, como origen de todo, ahí se encuentran contenidos el agua y el fuego. Decían: “El agua y el fuego pueden ayudar al hombre o destruirlo; todo depende del uso que haga de ellos”.
Jesús decía que hay que nacer de nuevo del agua y del fuego (Espíritu). El fuego de Prometeo, en la mitología griega —cuando roba el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres— encierra el misterio de ese fuego interior.
LA CONSTiTUCION INTERNA Y LA CONFUSIÓN
Se dice que el ser humano es séptuple y que tiene siete cuerpos llamados: físico, vital o etérico, astral, mental, causal, alma y espíritu. Cada uno se desenvuelve dentro de su propia dimensión. Hasta ahí vamos bien.
El detalle es que no se nos dice que solo contamos plenamente con el cuerpo físico, y que los otros cuerpos internos todavía no los hemos creado; únicamente poseemos sus correspondientes estados embrionarios. Por ello, no podemos afirmar que somos ciudadanos competentes en esas dimensiones como lo somos aquí, en el mundo físico.
Es necesario tener en cuenta que los cuerpos vital, astral, mental y causal no tienen una consistencia definida; son fantasmales y están regidos por la luna. Es decir, son lunares e inconscientes, y están más en conexión con las infradimensiones. De ahí provienen los sueños sin cordura, pasionales, bestiales y las llamadas pesadillas.
Ahí solo puede expresarse el yo psicológico: la pereza, el orgullo, la codicia, la ira, la lujuria, la gula, la envidia y todos sus derivados, que en conjunto constituyen el ego.

Las experiencias místicas y los chispazos de conciencia
Se podrán preguntar: ¿y aquellas experiencias agradables, místicas y lúcidas que de repente experimentamos?
Pues son chispazos de conciencia.
¿Qué queremos decir con esto? Sencillamente que, cuando por unos instantes la esencia se escapa del ego, tiene la oportunidad de experimentar las dimensiones superiores. En ocasiones, nuestro Ser nos da ese regalo con la intención de que nos demos cuenta de que tenemos la conciencia dormida y nazca en nosotros el anhelo de despertarla.
Es así como saboreamos por unos instantes la verdadera dicha y felicidad de las dimensiones superiores, comprendiendo por experiencia propia que no solo existe el mundo tridimensional en el que nos encontramos físicamente.
Estas experiencias normalmente se dan en momentos especiales: durante la meditación, en los sueños o incluso caminando por un parque, un bosque o algún lugar arqueológico. En esos instantes, la esencia o conciencia logra estar presente fuera del ego, y sentimos inspiración y una profunda compenetración con el lugar donde nos encontramos.
Son momentos breves, sí, pero imposibles de olvidar
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Te agradecemos que hayas llegado hasta aquí y te invitamos a seguir el próximo artículo. Recomendamos reflexionar en cada contenido.
Hasta pronto.
