Creo en el bautismo de la sabiduría, la cual realiza el milagro de hacernos humanos.

Alma y Conciencia
Lo primero es tener bien definido cómo funcionan estos dos aspectos:
El Alma es el conjunto de virtudes con las cuales se reviste el Ser; también puede definirse como el prisma donde se refleja la Luz del Ser.
La Conciencia es la luz, la capacidad de percibir y comprender.
Estos dos aspectos están intrínsecamente relacionados. Para una mayor comprensión, vamos a citar al fundador del Movimiento Gnóstico, el V.M. Samael Aun Weor:
«Indubitablemente es urgente comprender la necesidad de cristalizar en nosotros eso que se llama Alma. Jesús el Cristo dijo: «En paciencia poseeréis vuestras almas». Mas, ante todo, conviene entender qué cosa es eso que se llama Alma. Ciertamente he de decirles que el Alma es un conjunto de Leyes, Principios, Virtudes y Poderes. Las gentes poseen la Esencia, el material psíquico para fabricar Alma, mas no poseen todavía el Alma.
Obviamente, quien quiera poseer eso que normalmente se denomina Alma deberá desintegrar los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, etc.
En cuanto a la Esencia, es lo más digno y decente que tenemos en nuestro interior; es la mismísima Conciencia. Incuestionablemente se encuentra enfrascada entre múltiples agregados psicológicos, procesándose en virtud de su propio condicionamiento.
La Conciencia en cada uno de ustedes duerme terriblemente. ¿Por qué? Porque se procesa en virtud de su propio embotellamiento; entonces se halla en estado de hipnosis y eso no se puede negar.
Y en cuanto al Alma en sí misma, ¿han logrado acaso cristalizarla? Si dijera que no tienen ustedes un Alma Inmortal, estaría mintiendo. Obviamente, cada uno de ustedes tiene su Alma Inmortal, pero no la posee.
Uno podría tener un bello diamante guardado en alguna caja de seguridad; posiblemente gozaría pensando que tiene tal joya, pero si estuviese empeñada, no la poseería. Sabría que la tiene, pero también sabría que en verdad no la posee.
Muchas veces alguien recibe una bella herencia; sabe que la tiene, pero una cosa es tenerla y otra poseerla.
El Alma de nosotros, ¿dónde está? Viaja por la Vía Láctea, se mueve por toda esta galaxia, mas ustedes que están sentados aquí no la poseen. Saben que la tienen, pero una cosa es saber que se tiene y otra muy distinta es poseerla.
Así que vale la pena poseerla. Pero, ¿cómo llegaría uno a poseer su Alma? Desintegrando definitivamente los agregados psicológicos, porque el Alma y los agregados son incompatibles; son como el aceite y el agua, no pueden mezclarse.»
Hemos expuesto la explicación que nos brinda el fundador del Movimiento Gnóstico. Vale la pena estudiar y reflexionar profundamente sobre esta enseñanza para comprender con claridad estos conceptos, ya que constituyen una base fundamental dentro de la doctrina gnóstica.
Reflexionando sobre estos puntos, debe quedar claro que mientras el Alma no sea poseída es como si no se tuviese. Mientras no exista un centro de gravedad permanente que la atraiga y cristalice, esa Alma continuará moviéndose por la galaxia.
La Esencia es precisamente ese aspecto que sirve de atracción y cristalización para el Alma. Para lograrlo es necesario desintegrar el yo psicológico y, de esta manera, ir liberando el porcentaje de Conciencia atrapado en cada agregado psicológico. Cada porcentaje de Conciencia liberado se acumula y forma ese centro de gravedad permanente que sirve para la cristalización del Alma.

El Trabajo con la Divina Madre
La Divina Madre es la parte femenina de Dios. Dios, como Padre, es Sabiduría; y como Madre, es Amor. Sabiduría y Amor son los aspectos fundamentales que se necesitan para la eliminación de los agregados psicológicos.
De ahí debe surgir nuestra filosofía de vida: Filo-Amor y Sophia-Sabiduría. Esta filosofía, a su vez, nace de la comprensión.
Cuando uno comprende un agregado psicológico a través de las circunstancias de la vida y mediante la observación interior, puede eliminarlo con la ayuda de la Divina Madre.
Ella es un poder superior a la mente, una fuerza flamígera capaz de desintegrar esa falsa creación psicológica y liberar la Conciencia.
Pero, ¿qué se necesita para realizar este trabajo con Ella?
Primero que nada, la integración consciente con esa fuerza divina. Nadie puede trabajar con una fuerza que no conoce ni comprende. Esta integración se consigue mediante la meditación profunda y la oración dirigida a nuestra Divina Madre particular. Posteriormente, ese vínculo permite realizar un trabajo mucho más profundo para posteriormente pasar a la parte sexual y trabajar sobre la eliminación de los agregados psicológicos.
Así es como se llega a poseer el Alma y a convertirse en un hombre o una mujer verdaderamente realizados, en el sentido más completo y trascendente de la palabra.
Reflexión Final
El desarrollo del Alma no es cuestión de creencias ni de teorías intelectuales; es el resultado de un trabajo consciente, constante y profundo sobre sí mismo. Cada defecto eliminado libera una porción de Conciencia y acerca al ser humano a su verdadera naturaleza espiritual.
Que estas enseñanzas nos inspiren a observarnos con sinceridad, a comprender nuestros errores y a trabajar diariamente por nuestra transformación interior. Solo así podremos avanzar hacia la cristalización del Alma y el despertar de la Conciencia.
En el próximo tema profundizaremos en otros aspectos fundamentales del trabajo interior, continuando este maravilloso camino de autoconocimiento y desarrollo espiritual.







