Categoría: Autoconocimiento

“Artículos enfocados en el conocimiento de sí mismo, la conciencia y el desarrollo interior.”

  • LOS CINCO CENTROS DE LA MÁQUINA HUMANA

    Los cinco centros de la máquina humana aunque se penetran mutuamente, cada uno de ellos se ubica en un punto de nuestro organismo humano. El centro de gravedad del intelecto se encuentra en el cerebro, el de las emociones reside en el plexo solar, el centro del movimiento se halla situado en la parte superior de la espina dorsal, la sede del instintivo en la base inferior también de la espina dorsal y el centro sexual tiene su raíz en los órganos creadores.

    Cada uno de ellos tiene funciones específicas y definidas.

    Centro Intelectual. Corresponden a este centro: el razonamiento, el estudio, los conceptos, la comparación, la fantasía, las teorías, el análisis, la memoria, los dogmas, las creencias, los fanatismos y todo lo que tenemos almacenado en la memoria. El centro intelectual es un instrumento que debemos aprender a usar en forma consciente. Al auto-observar los pensamientos que van surgiendo, iremos descubriendo la calidad de cada uno de ellos.

    Centro Emocional. Está íntimamente asociado con emociones y sentimientos de diversa índole: dolor, alegría, tristeza, melancolía, euforia, odio, ira, venganza, egoísmo, miedo, auto-compasión, son tan sólo algunas de ellas.

    Nosotros gastamos la energía que produce éste cilindro en abusos de emociones negativas que produce la televisión, el cine, la literatura pornográfica, las redes sociales, la prensa, la música ultra-moderna, el boxeo, el toreo, peleas entre animales y otras actividades, así como en la crítica, la maledicencia, los rumores, la mentira, los temores, celos, la ira y un desfile de muchos otros defectos.

    Centro Motriz o movimiento. Nuestros hábitos equivocados, las malas costumbres y los vicios pertenecen a este centro, los cuales debemos descubrir y comprender a fondo con la finalidad de ser conscientes de nuestros actos. No debemos permitir que nuestra vida continúe desenvolviéndose mecánicamente. Diariamente, a cada momento, repetimos sucesos, escenas, hábitos, costumbres, errores y si en verdad queremos conocernos a sí mismos y cambiar internamente, debemos comenzar por observar nuestras reacciones mecánicas ante todos esos pequeños detalles en nuestra vida cotidiana, lo que decimos, hacemos, pensamos y sentimos.

    Centro Instintivo: Los instintos como el de conservación y el sexual, así como el maternal y paternal, corresponden a este centro, sin embargo, también en el fondo de todo ser humano existen fuerzas subconscientes e infra-conscientes, inclinaciones brutales como el sentido criminal. Las funciones instintivas de éste centro consisten en hacer marchar correctamente cada uno de nuestros órganos.

    Centro Sexual. Es definitivo para la vida del ser humano, no solo es encargado de producir la energía sexual para la reproducción de la raza, sino que es indispensable para la vida de las células y la salud del cuerpo físico, el equilibrio psicológico y especialmente para lograr el estado superior del hombre y de la mujer.

    Lamentablemente existe desequilibrio en nuestros cinco centros debido al abuso que hacemos de ellos y como consecuencia vamos debilitando los cuerpos internos y finalmente al organismo planetario, con el resultado de contraer diversas enfermedades, así como la pérdida de energía e impulsos o anhelos para continuar en el camino de la revolución de la consciencia.

    Mejoramos la calidad de nuestra vida y la prolongamos si logramos el equilibrio de estos cilindros, evitando el desgaste innecesario de ellos, usar el sentido común, por ejemplo: si hemos estado frente a la computadora por horas, ya estamos desgastando el centro intelectual, por otra parte, nuestra mente cambia constantemente sometida al batallar de los opuestos y como consecuencia se producen emociones e instintos negativos como temores, deseos, ira, odio, venganza y otros muchos sentimientos y acciones negativas; si vemos una hermosa casa nos llega el deseo de poseerla y al no obtener lo deseado sentimos ira, frustración y envidia, o bien podemos creer que teniendo dinero seremos felices y sin embargo hay muchos ricos que son infelices y no están libres del sufrimiento.

    Cada determinado tiempo debemos poner en actividad otro cilindro, puede ser: escuchando unos momentos música clásica o bien realizar una pequeña relajación o meditación, realizar algunos ejercicios físicos, salir a caminar, realizar alguna labor social o algo que le guste hacer. Debemos practicar la no identificación, vivir el momento, ubicarnos en el lugar y espacio presente, sin pasado ni futuro.

    Es cierto también que el yo psicológico ejerce control de la máquina humana, los defectos riñen entre sí por tener el mando de los cinco centros, posteriormente ese yo es desplazado por otro y así sucesivamente, dependiendo de las impresiones que lleguen y de las diferentes circunstancias de la vida, es necesario comprender las acciones y reacciones de cada uno de éstos cinco centros inferiores.

    Cuando logramos eliminar los agregados psicológicos de la máquina humana, ésta funcionará a la perfección y quedará al servicio del Ser.

    Necesitamos preparar los centros inferiores de nuestro organismo para recibir las ideas y fuerza que vienen de los centros Superiores.» Samael Aun Weor. Tratado de Psicología Revolucionaria.

    En el próximo artículo se tocará el tema de como equilibrar los 5 centros  y como desarrollar los centros superiores Gracias y hasta la próxima

  • LAS LEYES QUE NOS RIGEN

    Quién tiene el anhelo de un desarCuando serollo interior debemos conocer las leyes que nos rigen para saber en qué punto nos encontramos dentro de la creación

    1º- PROTOCOSMOS. 2º- AYOCOSMOS. 3º- MACROCOSMOS. 4º- DEUTEROCOSMOS. 5º- MESOCOSMOS. 6º- MICROCOSMOS. 7º- TRITOCOSMOS.

    1°- Incuestionablemente, el Primero está formado por múltiples SOLES ESPIRITUALES,

    2°- El Segundo Orden de mundos está formado, realmente, con todos los millones de SOLES y PLANETAS que viajan a través del espacio.

    3°- El Tercer Juego de mundos está formado por nuestra GALAXIA, por esta gran «VÍA LÁCTEA», que tiene como capital cósmica central el «Sol Sirio».

    4°- El Cuarto Orden está representado por nuestro «SISTEMA SOLAR DE ORS».

    5°- El Quinto Orden corresponde al PLANETA TIERRA.

    6°- El Sexto Orden es el MICROCOSMOS HOMBRE.

    7°- El Séptimo Orden está en los MUNDOS INFIERNOS.

    LAS LEYES EN CADA COSMOS

    El Primer Orden de mundos es infinitamente Divinal, inefable. No existe en él ningún principio mecánico; está gobernado por la Única Ley.

    El Segundo Orden, está incuestionablemente controlado por las 3 Fuerzas Primarias que regulan y dirigen toda Creación Cósmica.

    El Tercer Orden de mundos, nuestra Galaxia, cualquier Galaxia del espacio sagrado, es indubitable que está controlada por 6 Leyes.

    El Cuarto Orden de mundos, nuestro Sistema Solar, o cualquier Sistema Solar del infinito espacio, siempre está controlado por 12 Leyes.

    El Quinto Orden, nuestra Tierra, o cualquier Planeta similar al nuestro, girando alrededor de cualquier Sol, se halla absolutamente controlado por 24 Leyes.

    El Sexto Orden cósmico, cualquier Organismo Humano, se encuentra definitivamente controlado por 48 Leyes y esto lo vemos totalmente comprobado en la célula germinal humana constituida como es ya sabido por 48 cromosomas.

    Por último, el Séptimo Orden de mundos, está bajo el control total de 96 Leyes.

    Es ostensible que el Primer Círculo Dantesco está siempre bajo el control de 96 Leyes, empero en el Segundo se duplica esta cantidad, dando 192 Leyes; en el Tercero se triplica, en el Cuarto se cuadruplica, en tal forma que se puede multiplicar la cantidad de 96 x 2, x 3, x 4, x 5, x 6, x 7, x 8 y x 9. Así pues, en el Noveno Círculo, multiplicando las 96 x 9, nos darán 864 Leyes…

    Concretémonos ahora a cualquier Planeta del infinito, y muy especialmente en nuestro mundo terrestre. Obviamente, es más heterogéneo y complicado, debido a que las 12 Leyes del Sistema, se han convertido en 24…

    Miremos ahora francamente al Microcosmos-Hombre; examinemos la célula germinal y encontraremos los 48 cromosomas, viva representación de las 48 Leyes que controlan todo nuestro cuerpo.

    Obviamente, al dividirse estas 48 Leyes en sí mismas, y por sí mismas, originan las 96 del Primer Círculo Dantesco.

    En síntesis a mayor número de leyes mayor mecanicidad  y sufrimiento a menor número de leyes más libertad y  felicidad

    Hoy  dejamos  está enseñanza esotérica Gnóstica para dar pie al siguiente artículo les agradecemos  su tiempo y hasta la  próxima

  • EL DESARROLLO INTERIOR

    LO QUE PRIMERO DEBEMOS CONOCER

    Lo primero que debemos conocer es nuestra construcción interna: con qué facultades contamos, cuáles nos faltan desarrollar y cuáles debemos crear. También debemos conocer cuál es el material y la metodología que vamos a aplicar para la Gran Obra, de la cual hablaban los alquimistas y que cita Hermes Trismegisto en su Tabla de Esmeralda.

    LA MATERIA PRIMA DE LA GRAN OBRA
    Así como todo ser humano que viene a este mundo a través de una energía, la mayoría no le da la importancia ni el respeto que debería tener, debido a la ignorancia y a la falta de conciencia despierta. Sin embargo, es la energía que mueve todo, tanto en el universo como en el mismo ser humano. Es adaptable en sus múltiples formas y constituye el principio de todo lo que existe.
    En el ser humano la conocemos como la energía creadora (semen). Los grandes sabios alquimistas y los grandes místicos de todas las latitudes del mundo le tenían respeto y veneración.
    Sabían que dentro de ese Ens Seminis se encontraba el Ens Virtutis (entidad de poder). En la naturaleza, en la savia de las plantas y los árboles, es el éter; en los soles, el plasma; en el Ayurveda, el Akasha, etcétera

    LA CIENCIA PARA LOS SABIOS ALQUIMISTAS
    La ciencia para los sabios alquimistas consistía en saber obtenerlo y trabajar con él. Los grandes sabios de todas las latitudes del mundo sabían que, como origen de todo, ahí se encuentran contenidos el agua y el fuego. Decían: “El agua y el fuego pueden ayudar al hombre o destruirlo; todo depende del uso que haga de ellos”.
    Jesús decía que hay que nacer de nuevo del agua y del fuego (Espíritu). El fuego de Prometeo, en la mitología griega —cuando roba el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres— encierra el misterio de ese fuego interior.

    LA CONSTiTUCION INTERNA Y LA CONFUSIÓN

    Se dice que el ser humano es séptuple y que tiene siete cuerpos llamados: físico, vital o etérico, astral, mental, causal, alma y espíritu. Cada uno se desenvuelve dentro de su propia dimensión. Hasta ahí vamos bien.
    El detalle es que no se nos dice que solo contamos plenamente con el cuerpo físico, y que los otros cuerpos internos todavía no los hemos creado; únicamente poseemos sus correspondientes estados embrionarios. Por ello, no podemos afirmar que somos ciudadanos competentes en esas dimensiones como lo somos aquí, en el mundo físico.
    Es necesario tener en cuenta que los cuerpos vital, astral, mental y causal no tienen una consistencia definida; son fantasmales y están regidos por la luna. Es decir, son lunares e inconscientes, y están más en conexión con las infradimensiones. De ahí provienen los sueños sin cordura, pasionales, bestiales y las llamadas pesadillas.
    Ahí solo puede expresarse el yo psicológico: la pereza, el orgullo, la codicia, la ira, la lujuria, la gula, la envidia y todos sus derivados, que en conjunto constituyen el ego.

    Las experiencias místicas y los chispazos de conciencia

    Se podrán preguntar: ¿y aquellas experiencias agradables, místicas y lúcidas que de repente experimentamos?
    Pues son chispazos de conciencia.
    ¿Qué queremos decir con esto? Sencillamente que, cuando por unos instantes la esencia se escapa del ego, tiene la oportunidad de experimentar las dimensiones superiores. En ocasiones, nuestro Ser nos da ese regalo con la intención de que nos demos cuenta de que tenemos la conciencia dormida y nazca en nosotros el anhelo de despertarla.
    Es así como saboreamos por unos instantes la verdadera dicha y felicidad de las dimensiones superiores, comprendiendo por experiencia propia que no solo existe el mundo tridimensional en el que nos encontramos físicamente.
    Estas experiencias normalmente se dan en momentos especiales: durante la meditación, en los sueños o incluso caminando por un parque, un bosque o algún lugar arqueológico. En esos instantes, la esencia o conciencia logra estar presente fuera del ego, y sentimos inspiración y una profunda compenetración con el lugar donde nos encontramos.
    Son momentos breves, sí, pero imposibles de olvidar

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    Te agradecemos que hayas llegado hasta aquí y te invitamos a seguir el próximo artículo. Recomendamos reflexionar en cada contenido.
    Hasta pronto.

  • El verdadero conocimiento de si mismo

    La mayoría de la información que se tiene sobre este tema es muy vasta. Se habla de diferentes personalidades, ciertos rasgos psicológicos, comportamientos y patrones, entre otros aspectos.
    Estos temas suelen estudiarse de manera intelectual y razonativa, obteniendo ciertas conclusiones; sin embargo, esa no es la forma adecuada de afirmar que así puede realizarse un estudio sobre uno mismo para llegar a conocerse.


    El ser humano está constituido por sentidos, centros y facultades, tanto externas como internas. Cada una de ellas está diseñada para cumplir funciones específicas. Cuando una persona, por ignorancia, intenta forzar una facultad para que desempeñe una función en un terreno que no le corresponde, dicha facultad no solo deja de ser útil, sino que además puede resultar catastrófica.


    La persona que actúa y se rige bajo este error, sin darse cuenta de que no solo se engaña a sí misma, sino también —y lo que es peor— engaña a los demás si enseña a otros, estará convencida de que lo que está haciendo es la manera correcta de hacerlo.


    Lo primero que hay que hacer es conocer las facultades que se tienen y cuál es la función de cada una de ellas. Debemos saber que la ciencia del autoconocimiento le corresponde exclusivamente a la conciencia; no es un terreno para la parte intelectual, ni para la parte emocional, ni para cualquier otra facultad que no sea la conciencia misma.


    Es indispensable saber y comprender con qué facultades contamos y cuáles necesitamos desarrollar para poder entrar al terreno del autoconocimiento tal y como verdaderamente es.
    Por ello, te invitamos a seguirnos a través de esta página, donde estaremos publicando artículos relacionados con este tema para que puedas aplicarlos y que puedan servirte en tu propio desarrollo interior.


    Te agradecemos el tiempo que has dedicado al llegar hasta esta página y te esperamos en el próximo artículo.
    Hasta pronto.